Somos presencia Misionera en medio de la gente. Inspiradas en el espíritu misionero y el carisma redentor de la tradición
Mercedaria, buscamos dar respuesta a las realidades de nuestro tiempo con fe, compasión y disponibilidad misionera.

En Taiwan y China —sociedades ricas en cultura y diversidad religiosa— abrazamos una misión de diálogo, servicio y
solidaridad.

Con humildad y respeto, caminamos con personas de tradiciones distintas, construyendo puentes de entendimiento y somos testigos de la Palabra a través de auténtica presencia.

Fieles a la llamada Mercedaria a la redención, respondemos a formas modernas de cautiverio, tales como la soledad, la exclusión social, la vulnerabilidad económica y las luchas de los migrantes y los marginados. Mediante el acompañamiento compasivo y el servicio real, nos esforzamos en restaurar la esperanza y afirmar la dignidad de cada persona.

Especialmente en Taiwan, acompañamos a los trabajadores migrantes y a las comunidades vulnerables, ofreciendo espacios de acogida, ayuda espiritual y una comunidad. También estamos comprometidos con la formación y el empoderamiento de las mujeres y los jóvenes mediante la educación, el cuidado pastoral y el desarrollo de liderazgo.

 

Allí donde la Buena Noticia es poco conocida, nuestra misión se vive en el testimonio silencioso del servicio, la amistad y la compasión. Caminando con las personas, aprendiendo de sus culturas y compartiendo sus esperanzas y anhelos, buscamos revelar el amor liberador de Dios.

De esta forma, continuamos nuestro viaje misionero y llevamos la luz de Cristo allá donde hay necesidad de restablecer la dignidad humana.